Somos lo que comemos. ¡Y lo sabes!

“Aprende a escuchar y sentir tu cuerpo” 

 

¿Cuántos de nosotros hemos probado cientos de dietas buscando un cuerpazo? ¿Cuántos tratamientos milagrosos hemos probado para bajar de peso, marcar los músculos, quitar la flacidez, la terrorífica celulitis? ¿Cuántas veces hemos hecho cosas irreales para entrar en unos jeans que nos quedaban increíble hace unos meses?

 

Paremos de maltratar nuestro cuerpo. Deja de probar todas las nuevas dietas que salen al mercado, de comprar suplementos “mágicos” que nos prometen lo imposible. ¡Basta de todo eso!

 

¿Cómo lograrlo? ¿Qué hacer? Primeramente, busquemos un estilo de alimentación que podamos mantener toda la vida, que no cuente calorías, que sea compatible con nuestras actividades y que nos haga sentir satisfechos.

 

“Somos lo que comemos”. Uff. No hay una frase tan trillada, pero precisamente porque es absolutamente cierta.  Tiene un significado mucho más profundo de lo que parece. Solemos elegir lo que comemos según, obviamente, nuestros gustos, edad, economía, cultura, estado de ánimo, factores sociales o comidas de “moda” por sentir que “pertenecemos” a cierto núcleo y otras mil razones. Sin embargo, la mayoría de nosotros no consideramos la dimensión espiritual de los alimentos

 

La mayoría de las veces comemos en piloto automático, sin preocuparnos por lo que necesitamos. Ignoramos cómo nuestras elecciones alimentarias repercuten, no sólo en nuestro estado físico, sino también en nuestra salud emocional y mental. Estamos desconectados y ésta desconexión hace que no sintamos los efectos (para bien y para mal) que los alimentos nos provocan. ¿Y si empezamos a ser mas intuitivos a la hora de comer? La intuición será, sin duda, nuestra mejor guía.

 

El cuerpo es lo bastante sabio como para identificar qué alimentos nos benefician y cuáles no, lo que nos cae pesado, lo que nos hace sentir con más o menos energía, contentos, melancólicos, etc. Aprender a escuchar y sentir nuestro cuerpo puede ser complicado en un principio, pero con perseverancia lograrás tener súper entrenada la auto observación. 

 

Poco a poco, nuestro organismo comenzará a pedir de forma natural una alimentación saludable, tanto en cantidad como en el tipo de nutrientes. Para poder llevar una alimentación intuitiva y disfrutarla, es necesario aprender a distinguir entre las necesidades reales de nuestro organismo y los factores que nos llevan a “comer de más”, como el estrés, la ansiedad, el aburrimiento.

 

Hay que preguntarnos antes de cada comida: ¿Realmente tengo hambre? ¿Para qué quiero comer? Hazte todas las preguntas que consideres necesarias para crear consciencia y así conseguir que el cuerpo aprenda a auto cuidarse. Luego elige algo que se te antoje, mastica de forma pausada hasta triturar los alimentos, saborea cada cachito, deja espacio entre bocado y bocado, tómate tu tiempo. Cuando menos te des cuenta tu cuerpo estará satisfecho porque has consumido la cantidad necesaria. Olvidarás el eterno “me quedó un huequito”.

 

Sí, comer es un placer, y cuando lo hacemos conectados con nuestra intuición, espiritualidad y consciencia, todavía es mucho más gratificante. Sentimos los beneficios por fuera y por dentro.  Recuerda que somos un balance entre cuerpo y mente. Nutrirse para potenciar las capacidades de la mente puede mejorar significativamente nuestra calidad de vida.

 

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Por Vegetalistos.