Mamá saludable en 7 pasos

 

El término saludable se ha vuelto una palabra de uso común que  todos quisiéramos aplicar cabalmente. Abarca una serie de características que, más allá de cumplir, deben asumirse y vivirse diariamente. Ser saludable significa procurarnos cada día de nuestra vida, cuidando de nuestros cuerpos y manteniendo un balance con la mente, las emociones y el exterior.  Ser saludable suena bastante prometedor, pero implica un gran compromiso para lograr un objetivo de equilibrio como personas e individuos que sienten, piensan, desean. En un estilo de vida saludable, estás inteligentemente realizando una elección por un futuro con mejor calidad de vida, lleno de momentos para disfrutar al máximo tu existencia.

Todo esto suena espectacular, pero ¿cómo “vivir” el término de ser saludable cuando eres mamá?

Existen dos condiciones que definen tu salud: la genética y la que puedes adquirir. Esta vez, quiero profundizar en la segunda condición; aquella que tú, libremente, cuidas, procuras y mantienes todos los días de tu vida. A continuación, te propongo 7 pasos a seguir para comenzar o re-configurar, tu estilo de vida saludable.

1. ¡Nútrete!

Procura una alimentación balanceada, suficiente y equilibrada que incluya nutrientes esenciales (UNICEF 2011). Como ya vimos en entregas pasadas (Porciones correctas que debemos consumir para una salud envidiable, y  Alimentarse es cosa de niños), es vital ingerir las cantidades y variedad de ingredientes necesarios para el óptimo desarrollo y buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Además de consultar a un especialista en nutrición para conocer tus requerimientos particulares, siempre mantén dentro de tu dieta comer grandes cantidades de productos vegetales, mínimo cinco porciones al día.

2.¡Ejercítate! 

El sedentarismo ya no es una opción. Ya sea con pequeñas contribuciones como caminar al trabajo, usar escaleras en lugar de elevador o ¡qué mejor! eligiendo tu entrenamiento favorito: correr, nadar, gimnasio, pilates, etc. Por lo menos una hora diaria hará maravillas en tu desempeño. Más allá de perder peso, la actividad física brinda a cada órgano de tu cuerpo reforzándolo, tus sistemas inmune, nervioso, digestivo mejorarán sus funciones.  Si practicas diario deporte, te sentirás con más energía y sin estrés.

3. Descansa y duerme, duerme, ¡duerme!

Debes dormir entre siete y ocho horas. Existen alimentos para procurar un sueño plácido y reparador. Poseen esta característica debido a su alto contenido de triptófano, un aminoácido que actúa en tu organismo como calmante, contrarresta la depresión y alivia el insomnio. Lo puedes encontrar en carnes, pescado, huevo, leche, legumbres, frutos secos, frutas y hortalizas como la zanahoria y lechuga de Vegetalistos.

4. ¡Hidrátate!

Estás formada por un 60% de agua. Gracias a este elemento, los nutrientes que consumes en los alimentos se pueden transportar y llegar a donde mejor funcionan, eliminas toxinas, regulas la temperatura corporal y lubricas las articulaciones, entre otras muchas más aportaciones. El consumo de agua en forma natural y no olvidar en nuestra dieta las frutas y verduras (que tienen enooormes cantidades de agua) mantendrá nuestros niveles de hidratación óptimos. Se sugiere un consumo de entre 2 y 2.5 litros de agua al día para un adulto promedio.

5. ¡Ríete!

El estrés es un factor al que nos enfrentamos día a día, nos hace infelices, nos provoca malestar y nos aleja de disfrutar la vida. Debes aprender a manejarlo y contra restarlo. Expertos afirman que reírte hará que te relajes, que te sientas motivada y fuerte para afrontar el día a día,  aparte de ser un buen quemador de calorías según un estudio del Diario internacional de la Obesidad (Washington Times)

6. ¡Crea nuevas rutinas y hábitos!

Cambiar el “switch” en tu cabeza de obligación a beneficio no es fácil. Seguir una rutina o comenzar un hábito conlleva voluntad, perseverancia y objetivos bien planteados. La inmensa gama de oportunidades que nos brindan los buenos hábitos y rutinas incluyen: cumplir con nuestras metas, dejar de perder tiempo en cosas que nos perjudican, incomodan o distraen. Incrementa tu confianza en ti misma, respeta tu decisión y continua hasta llegar a tu propósito. Algunos ejemplos: desayuno diario, no dejar que nos ganen los antojos, dormir a buena hora, no faltar a nuestras actividades físicas.

7. ¡Agradece!

Todos los días, al iniciar o al terminar tu jornada, recuerda todas esas cosas que pasaron y contribuyeron a tu día, volviéndolo una experiencia única. Una publicación de la Clínica Mayo afirma que quien práctica diario el agradecimiento, aumenta de manera significativa la felicidad, además de la salud física. Además, si eres mamá, tienes el plus de tener un mayor número de pensamientos positivos, sentimientos de apreciación y mayor significado e importancia de la vida (Journal of Positive Psychology,  2011).

El objetivo final de una vida saludable será ser feliz. Estar tranquila y disfrutar como nadie la experiencia increíble de ser mujer y de ser mamá. Recuerda, la salud estará en el equilibrio que logres entre tu cuerpo y tu mente.

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Por Ileana López Monterrubio para Vegetalistos  | “Segura de que la mejor vida, viene de la mejor comida”. Ileana es Licenciada en Gastronomía y Maestra en Educación. Es una apasionada de la salud y la cocina saludable. Cuenta con experiencia en cocina fría, bocadillos y food styling además de haber impartido cursos de técnicas culinarias para nutriólogos, diseño de menú y asesorías nutrimentales. 
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