La mamá actual: distinta, imperfecta y 100% real.

“El amor de la madre significa dicha, paz, no hace falta conseguirlo ni merecerlo.”
—Erich Fromm—

 

Nunca le digas a una mamá que no puede lograr algo, porque encontrará la forma de resolverlo. El amor de una madre es, además de único, para toda la eternidad. Se trata de una conexión perfecta, única, pura y natural que no se podrá deshacer jamás y que aumenta cada día y que cuando lo sentimos sabemos que seríamos capaces de dar la vida por nuestros hijos, si fuera necesario.

 

Por mucho tiempo mamá fue sinónimo de sacrificio, abnegación, dulzura y ternura. Hoy, la maternidad también enaltece los valores de fortaleza, valentía y empoderamiento. Se trata de reconocer la fuerza para afrontar la crianza de un individuo y toda una vida de retos. La maternidad no es un cuento de hadas, no es una fábula: es una historia de la vida real.

 

Una mamá real presenta múltiples facetas. Se reinventa constantemente, adopta matices no tan coloridos y pasa por la escala de grises y negros; en ocasiones, su comportamiento pasa por los tonos rojizos o por colores que todavía no se han inventado.

 

La maternidad es como la vida misma: experimenta cambios constantemente, a veces resulta frustrante y difícil, tiene que encontrar equilibrio en la balanza para soportarse a sí misma y a su propio mundo. La maternidad no es lineal.

 

En busca del equilibrio

Tenemos la inmensa ventaja de que la comunicación cada vez es más abierta, los niños cada día son más inteligentes y receptivos, les podemos hablar de todos los temas (a su nivel conceptual y con sus palabras), podemos contarles la verdad y ellos serán sinceros con nosotros. Compartir momentos de recreación y pláticas con tus hijos permitirá un acercamiento genuino:

 

* Inventa todos los días nuevas formas de preguntarles cómo les fue en la escuela, qué les da miedo, qué les gusta y qué no les gusta de las personas; hazles saber que, aunque sus problemas puedan ser pequeñitos, entiendes su universo y su preocupación, asegúrales que no eres ajena a sus aflicciones y que juntos podrán encontrar una manera de resolverlos. Así ellos sabrán reconocernos como una guía en su vida.

* Atiende tus propios sentimientos como madre y busca el equilibrio interno porque podrás transmitir seguridad a tus hijos. Amarte, cuidarte y respetarte en todos los aspectos los llevará a practicar lo propio en su momento. Que sepan que además de ser su mamá eres una persona, un ser humano que se enoja, que tiene días malos, que llora, que se frustra cuando las cosas no van bien pero también que no hay obstáculo que no se pueda vencer, que si hacen equipo esto será mas fácil.

* Enséñalos con el ejemplo a demostrar sus sentimientos, a defenderse, a ser independientes, a tolerar la frustración, a saber que no todas las personas que conocerán por la vida tienen buenas intenciones, diles que inevitablemente algún día saldrán lastimados pero que el mundo no se acaba ahí, confírmales que siempre vendrá otro día.

* Demuéstrales que hay que asumir las consecuencias de sus acciones, que se cometen errores y que todos nos equivocamos.

* Edúcalos para respetar y para hacerse respetar. Es necesario que sepan desde pequeños que en el mundo hay gente muy distinta entre sí y que eso hace que sea tan divertido.

* Al final, muéstrales que aunque tu recorrido por la vida sea inmensamente mayor al suyo, para ti esa vida también está siendo todos los días una aventura que merece ser vivida de la mejor manera.

 

En uno de sus múltiples textos, Isabel Allende escribió que las mamás lloran abrazadas a la almohada cuando nadie las mira, que piden epidural en el parto e insultan en 17 idiomas cuando tienen que poner el despertador para llevar a los niños a la escuela… Después añade que ser mamá no tiene que ver con embarazos, pañales y sonrisas, tiene que ver con querer a alguien más que a una misma. Con ser capaz de cualquier cosa con tal de que ustedes no sufran nada, nunca, jamás. Ustedes nos hacen felices cuando les encantan nuestras milanesas, cuando nos consideran sabias por contestar todas las preguntas de los concursos de la tele. Cuando vienen llorando a gritos porque se rasparon la rodilla y nos dan la posibilidad de darles consuelo y curitas. Cuando recién levantadas nos dicen, qué linda estás, mamá…”.

 

No podemos celebrar la maternidad sin mencionar a las MAMÁS INVISIBLES, esas que algunos no ven pero sí existen. Aquellas que como dice la canción cursi: cargaron en su vientre dolor y cansancio. Madres de corazón, mamás adoptivas, tías, madrinas, hermanas-mamá y madres de niños que no son suyos pero que quieren como tales.

 

Gracias por poner cara de haber recibido la mejor de las sopresas con cada uno de los miles de collares de sopa, por todos los dibujos colgados en el refri, por curar todas las heridas (físicas y del alma), por saber que una mamá siempre va a estar cuando se quiera regresar a casa; gracias por ser todo un hogar. Gracias, mamás.

 

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Por Vegetalistos.