A la cocina con papá

 

Ponte el delantal, dale vuelo a tu inmensa creatividad culinaria masculina, has experimentos gastronómicos y derrocha talento junto a tus hijos; al cocinar con ellos les enseñarás mucho más que a preparar comida. Vivirán divertidos momentos que se convertirán en dulces recuerdos: los chiquitines se sentirán importantes, útiles. Aprenderán muchas cosas que le servirán para la vida.

Cocinar con papá les servirá para:

 

Aprender a trabajar en equipo. Dependiendo de la edad les puedes delegar diferentes cosas, los más grandes podrán rebanar con cuchillo, usar el horno. Los más chiquitos podrán hacer pequeñas grandes tareas como separar semillas, espolvorear la harina, partir huevos, pelar frutas. El punto es que el resultado final será el de un trabajo en equipo.

Aprender a alimentarse de manera saludable. Al cocinar puedes explicar cómo beneficia cada alimento: Las zanahorias te ayudan a ver mejor, las espinacas te darán más fuerza. Investiga para qué son buenos cada uno de los ingredientes que utilizarás, conoce sus beneficios y cuéntales. Diles de dónde vienen los alimentos. Háblales de las estaciones, las temporadas de frutas y verduras.  También de cuidar nuestro planeta: un gran legado de por vida.

Conocer nuevos alimentos y despertar la inquietud de conocer nuevos lugares y culturas. Cocinar (o ayudarte a hacerlo) les abrirá las puertas al fascinante mundo de los sabores. Puedes darles pequeñas probaditas de cada cosa para que las conozcan. Si preparan algún platillo tradicional de otro país puedes contarles alguna historia interesante del lugar, algunas de sus tradiciones. Podrías estar sembrando en ellos el gusto por ser futuros viajeros.

Asumir responsabilidades. Enséñales a cocinar siguiendo las reglas de seguridad y limpieza. Luego, dales alguna tarea para que la hagan solitos y se sientan orgullosos. “Tú te encargas de batir los huevos”. Si hacen algún desastre, explícales con calma que deben tener más cuidado y que deben limpiar su descuido (quizá con un poco de ayuda).

Ganar confianza en sí mismos. Cuando los niños ayudan a preparar una comida sienten orgullo de su creación y aprenden a contribuir a una meta más grande.

Desarrollar imaginación y creatividad. Cuando elijan los ingredientes, cuéntales todo lo que pueden preparar con ellos. Anímalos a que imaginen en su cabecita las posibles combinaciones y cómo se verá el resultado final. Al final se darán cuenta que son capaces de hacer cosas lindas y deliciosas. La creatividad es la capacidad para inventar historias e imaginar soluciones. Pueden inventar recetas o cambiarlas un poco y pueden inventar soluciones cuando algo no salga como esperan. Probar, mezclar, decorar.

Mejorar sus habilidades matemáticas. Aprenderán de forma divertida a medir, multiplicar, fraccionar, etcétera. Puedes ayudarlos con simples preguntas. Por ejemplo: “Si tenemos que echar 5 cucharaditas de azúcar y ya echamos 2, ¿cuántas faltan?”.

Aprender que hay causas y efectos. Verán cómo al combinar ingredientes, estos se fusionan y forman otro. También, cómo al hornear o freír, se transforman. Los niños están aprendiendo cómo sus acciones crean cambios, así que puedes aprovechar para enseñarles cómo todo lo que uno hace trae consecuencias.

Perfeccionar sus habilidades motoras finas. Echar los ingredientes en la olla, mezclar, batir, rayar… Todo ayudará en el desarrollo de las habilidades motoras finas.

Mejorar la lectura. Si tu hijo ya aprendió o está aprendiendo a leer, pídele que te dicte la receta… una y otra vez.

Aprender a resolver problemas. ¿Faltó un ingrediente? Se puede reemplazar por otro. ¿Algo salió mal? ¿Qué podemos hacer para solucionarlo?

Aprender a limpiar. Enséñales que no está completo el trabajo si no se deja todo limpio para poder usarlo la próxima vez.

Desarrollar sus sentidos. La cocina es de las pocas actividades que nos permite trabajar los cinco sentidos. Los niños ponen a prueba su oído, vista, tacto, olfato y gusto al descubrir y experimentar con nuevas texturas, colores y sabores.

 

Dejamos al final lo más importante: unir a la familia. Cocinar para alguien es una muestra de amor. Anímalos a preparar un pastel de cumple para la abuelita, preparar el desayuno a mamá o algún otro miembro de la familia un fin de semana.

 

La cocina, además de convertirse en un excelente momento, genera un sin fin de risas, permite transmitir valores, contar historias y hablar de tus raíces y costumbres. Incluso podrían preparar juntos esa famosa receta que pasó de generación en generación, por ejemplo. Así que papitos, a cocinar con sus chamacos…

 

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Por Vegetalistos.