5 formas de transformar los antojitos, en una comida saludable

 

El placer que nos brindan, la saciedad que provocan, esa sensación de satisfacción que reúne ver, oler y degustar antojitos mexicanos con los sentidos y por lo consiguiente, con el cerebro, nos remite automáticamente a festejos, calor de hogar, nuestra cocinera o lugar favorito para comer.  Simplemente pasar por el local de tacos favorito o llegar a una reunión familiar y ver una mesa llena de entradas multicolor, listas para comer, hace que comencemos a saborear lo que nos vamos a comer.

 

Los antojitos mexicanos son nuestra propia versión de comida rápida. Olvídate de las papas fritas, hamburguesas o hot dogs, en nuestra gastronomía ya teníamos con qué representar la versión de pisa y corre para comer. Tenemos calles enteras tapizadas de puestos con opciones de alimentos listos para comer en cinco minutos y continuar nuestro camino. Son pequeños manjares hechos para saciar el antojo de cualquiera.

 

A diferencia de comer por hambre, los antojos suelen provocar sensaciones de salivación, urgencia y ganas de comer un platillo o alimento en específico.  Según el investigador de la Universidad Leek en R.U., A.J. Hill, los antojos dependen en gran parte del gusto propio de la cultura de cada individuo y de las emociones por las que están pasando, en cierto momento, los individuos.

 

Como una dieta saludable implica disciplina y preparación de tus alimentos en el hogar, la respuesta a atacar el antojo callejero sería preparar nuestros propios antojitos sanos en casa… ¿qué te parece? Aquí te propongo algunas opciones efectivas que las podrás usar la mayoría de las veces:

 

1.Abusa de las hojas verdes.

El secreto está en sumar verde, restar masas y sustituirlas por vegetales, OJO, sólo mide las cantidades, no las quites del todo. ¿Amas los tacos? cambia la tortilla por una hoja verde: espinacas, lechuga, acelga…¿No puedes vivir sin chilaquiles? Reduce a la mitad o menos los totopos, elige los tostados al horno en lugar de fritos y agrega hojas verdes, baña con la salsa de tu preferencia y listo. Los vegetales te brindan también sensación de saciedad y son los mejores para tu digestión.

 

2. Olvida la fritanga.

Casi todas las frituras de la cocina mexicana son fáciles de sustituir por métodos culinarios sanos. Por ejemplo: asar (método que no implica el uso de ninguna grasa), elige también hornear o hervir. Los ricos taquitos dorados puedes hornearlos con una “roseada” mínima de grasa obteniendo el mismo resultado que si los freímos o las tortitas de carne y pollo, antes de agregar la salsa, en lugar de capear y freír, bastará con pre cocinarlas directo en un sartén, también omitiendo el uso de aceite. Pasa lo mismo con las tostadas, simplemente elige las horneadas en lugar de las fritas, unta con una fina capa de frijoles o guacamole, un poquito de proteína y termina con muchas hojas verdes encima, cortadas en tiritas.

 

3. Súbele al vegetal.

Todo lo que se usa para rellenar o complementar algún antojito mexicano cuya base, que casi siempre es el maíz, es carne o legumbres. Entonces, agrégale o cámbialo por unas súper sanas hortalizas. Me refiero a: frijoles+espinacas para los sopes o rellenar unos chiles, ensalada de nopal+arúgula encima de tlacoyos o un gran puño de acelgas y una sola cucharadita de crema para unas rajas. En lugar de taquitos al pastor o cochinita, cambia las carnes (que ambas contienen mucha grasa) por jícama u hongos marinados con axiote y demás ingredientes de la receta típica. El picadillo lo puedes hacer con coliflor o betabel.

 

4. Dulces menos dulces.

Para mi, los más complicados. ¿agua fresca de sabor? ¡si, por supuesto! pero sin azúcar. Dale un levantón de sabor al gua de flores de Jamaica agregando canela o jengibre y a la de limón con hojas de menta. Las aguas de fruta no necesitarán añadir azúcar siempre y cuando elijas los ingredientes muy maduros. O combina frutas que son muy dulces naturalmente como mango o plátano con las que no aportan tanto sabor como sandía, melón, fresa o papaya. Y si te sobra un poco de agua, congélala en moldecitos para hacer tus propias paletas.

 

5. Tamales light.

No hay forma efectiva de volver la cantidad de carbohidratos y grasa que incluye un tamal tradicional en saludable. Pero puedes quedarte con el método de cocción, al vapor, para sustituirlos. Toma hortalizas u hojas verdes en trozos, adereza con salsita o un poquito de mole y calientalos en hojas de maíz en una vaporera. Igualmente con unas fresas con pasitas espolvoreadas de cacao puro para una opción dulce.

 

Cada opción está pensada por su accesibilidad y resultados provechosos para tu vida saludable. ¿Se te antojó alguno?

 

De igual forma, como no puedes andar por la vida cargando tu recipiente con comidas sanas todo el tiempo, entonces, tendrás que encontrar la forma de rendirte a los antojitos sin abusar de ellos. Para esos momentos de comer en la calle, en primer lugar, te recomiendo que cuides las porciones. Si se te antoja algo, elige una pequeña pieza o cantidad y disfrútalo al máximo. En segundo lugar, siempre come a tus horas, no dejes pasar más de tres horas sin ingerir algún alimento sano, si no lo haces, caes en la fritanga.  Y por último, si no hay más opción, escoge la opción que menos grasa, azúcar o carbohidratos refinados tenga, agrégale verdurita, salsa y goza el momento. No hay más.

 

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Por Ileana López Monterrubio para Vegetalistos  | “Segura de que la mejor vida, viene de la mejor comida”. Ileana es Licenciada en Gastronomía y Maestra en Educación. Es una apasionada de la salud y la cocina saludable. Cuenta con experiencia en cocina fría, bocadillos y food styling además de haber impartido cursos de técnicas culinarias para nutriólogos, diseño de menú y asesorías nutrimentales.